Posted by: bishopgonzalez | June 1, 2013

El compromiso de compartir

El compromiso de compartir

pa-medieval

MONS. FRANCISCO GONZALEZ, SF
Obispo Auxiliar de Washington

» Gn. 14, 18-20
» Sal 110
» 1 Cor. 11, 23-26
» Lc. 9, 11-17

Este fin de semana celebramos la fiesta del Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo, más conocida por Corpus Christi. Esta celebración tuvo sus orígenes allá por el siglo XII y se extendió a toda la iglesia por el año 1264.

Muchos, estoy seguro, nos acordamos de aquellas procesiones tan preciosas por las calles de nuestros pueblos y ciudades, donde podíamos ver a Jesús Eucaristía paseando en medio de nosotros, una de las tradiciones más importantes asociadas a esta fiesta, es decir, el Santísimo por las calles.

En muchos lugares se cubre el trayecto que va a seguir la procesión con infinidad de arreglos florales, banderas y otros adornos. También se erigen altares desde los cuales se imparte la bendición con el Santísimo, se recitan algunas preces y se cantan himnos eucarísticos.

Las lecturas que hoy nos ofrece la liturgia, si queremos seguir el tema de esta festividad, deberíamos decir que está centrado en la segunda lectura y que la primera y el evangelio son preparación e indicación que nos llevan a la narración que Pablo nos ofrece de la institución de la Santa Eucaristía.

Pablo se enfrenta a la comunidad cristiana de Corinto a causa de varios abusos en las asambleas litúrgicas, y de ninguna forma puede tolerar, y así se lo dice, el abuso que cometen al celebrar la Eucaristía.

Estaban divididos y además, en la cena antes de la Eucaristía, los que tenían, no compartían con los que no tenían. Se parecían un poco a aquella primera reacción de los apóstoles de querer despedir a los necesitados para no tener que hacer nada por ellos y que el mismo Señor les corrige mandándoles que “les den ellos de comer”. Ellos todavía no habían aceptado ni las palabras ni el ejemplo de Jesús de dar y darse a los demás.

Para corregir los abusos de aquella comunidad, donde los que tenían ni sabían compartir con los necesitados, Pablo les recuerda la institución de la Eucaristía donde el Señor convierte el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre para alimento de todos, les recuerda el hecho de que Jesús no solamente compartió lo que tenía, sino mucho más, se dio a sí mismo por nuestro bien, para nuestra salvación.

Hoy, al celebrar la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos llama a una fe, a una creencia firme en la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Según estudios recientes hay muchos católicos que no profesan esta fe. Nosotros debemos proclamarla tanto con la palabra como con ese respeto que se merece cuando estamos en su presencia en nuestras iglesias. Debemos proclamar esa fe con la digna recepción de la Sagrada Comunión y la práctica de las diversas devociones eucarísticas.

La Eucaristía no solamente nos exige esa fe profunda y sin condiciones, también nos pide el compromiso de compartir: “Denles ustedes de comer”. Mientras aún hay un veinte por ciento de la población mundial que disfrute del ochenta por ciento de la producción y el ochenta por ciento de la población se tenga que contentar con el veinte por ciento de la producción.

En este siglo XXI: cuando encuentras un obstáculo a lo tuyo destruyes con bombas, explotas unos trenes, explotas coches bomba, te llevas a unos rehenes, construyes unas paredes ilegales, tienes escuelas para suicidas, callas las piedras con misiles, usas el poder económico y político para saquear los países tercermundistas, usas y abusas al inmigrante a quien toleras o rechazas según tus necesidades y bajo la excusa de la seguridad nacional, violas los derechos más elementales de los que han caído en tus cárceles, negándoles la dignidad humana que todo hombre o mujer lleva consigo.

Ante esos deseos de violencia y ruina para la aldea de Samaria, a los deseos de completa aniquilación por parte de Santiago y Juan, Cristo tiene una reacción: les regañó.

No basta desear la paz, es preciso construirla a partir de nuestra propia vida. (Baggio).

El banquete entre cristianos exige hospitalidad, compartir lo que uno es y tiene, amistad, perdón y reconciliación. Se nos conocerá como cristianos al “compartir el pan”, al partirnos por los demás.

Por tanto, la queja y crítica de Pablo a los corintios sigue siendo actual, hoy, en este siglo que vivimos.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: