Posted by: bishopgonzalez | January 8, 2011

Este es mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto

Este es mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto

MONS. FRANCISCO GONZÁLEZ, SF
Obispo Auxiliar de Washington

Is 42,1-4.6-7
Sal 28
He 10,34-38
Mt 3,13-17

Este domingo celebramos la fiesta del Bautismo del Señor y por la misma damos por terminado el ciclo litúrgico de Navidad y comenzando con el 10 de este mes entramos en el llamado tiempo ordinario, que cubre hasta el día antes del Miércoles de Ceniza, y que recogeremos después de terminado el tiempo pascual, o sea el lunes 13 de junio.  Durante el tiempo ordinario no se celebra misterios específicos de la vida de Jesús, más bien, como señalan los libros litúrgicos celebramos durante ese período la plenitud o totalidad del misterio del Señor.

Bautismo, significa sumerjo/sumergir. Tanto los judíos como otros pueblos tenían acciones semejantes, abluciones de diferentes formas, en relación con fiestas religiosas o procesos de renovación espiritual individual.

Juan el Bautista, sin embargo, es quien le da ese aspecto particular de la conversión y el perdón de los pecados.

La primera lectura de la liturgia de esta fiesta es un pasaje mesiánico y lleno de esperanza. Habla del Siervo de Dios, que no sabemos exactamente quién es. Tal vez el mismo pueblo de Israel, o algún personaje que no conocemos su nombre o el ideal del Mesías que ha de venir, quien vendrá trayendo el derecho y la justicia. Todo en clave de liberación: “Para que abra los ojos a los ciegos, que a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los habitantes en las tinieblas”.

La segunda lectura es un corto pasaje de la historia de Cornelio y su bautizo, junto con toda su familia, por Pedro quien al hablar de Jesús nos presenta aquel Siervo de Dios y su misión cumpliéndose en Jesús que ha traído la justicia, el derecho, la paz y es la salvación, pues “está lleno del Espíritu” como se había dicho antiguamente del Mesías que había de venir.

El santo evangelio nos habla del bautismo de Jesús según el relato que encontramos en San Mateo. En esta corta perícopa , que consta de dos partes muy distintas pero que se complementan, encontramos el diálogo entre Jesús y Juan. Jesús pide el bautismo que Juan ha estado impartiendo a la gente. El Bautista quiere disuadir a Jesús de hacerse bautizar, pues muy sencillamente Juan bautiza a los pecadores que buscan la conversión y el perdón de sus pecados, pero Jesús no tiene pecado y por eso no necesita conversión.

Jesús insiste aludiendo como razón la voluntad del Padre. Y Jesús finalmente es bautizado, un acto bien humillante para Jesús pues lo bautiza alguien que es inferior, al mismo tiempo que carga con los pecados del mundo entero, como lo dirá Pablo años más tarde.

Este acto de humildad sin límites por parte de Jesús, recibe un reconocimiento extraordinario por parte de Dios Padre. Jesús que se había sumergido en las aguas del Jordán, al salir de ellas se abren los cielos. Juan que le ha bautizado, deja paso libre a que el Espíritu de Dios se manifieste como paloma que baja a posarse sobre el bautizado, al mismo tiempo que la voz de arriba le restituye toda su dignidad: Este es mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto.

Esta epifanía, esta teofanía confirma a Jesús como el prometido, el enviado, el que cuenta con todo el apoyo de Dios, es el Hijo de Dios. Esta teofanía es para beneficio de nosotros, ya que declara la verdadera identidad de Jesús: Es Hijo de Dios. Con esta afirmación Marcos da comienzo a su evangelio y más tarde cuando algunos cuestionan su identidad le preguntan si es el Hijo de Dios.

Pensando en ese momento extraordinario de la vida de Jesús cuando es bautizado por Juan, es también una buena oportunidad para reflexionar en nuestro propio bautismo, pues es por ese bautismo que entramos en la familia de Dios como sus hijos, hijos muy amados por el Padre y que por eso mismo también somos predilectos de él.

¿Qué significa predilecto? El diccionario nos da sinónimos como: favorito, preferido, dilecto, elegido. Saber que Dios me tiene como preferido, como favorito es algo extraordinario. Tantas veces buscamos ser eso mismo de gentes en este mundo y hacemos lo posible e imposible por llegar a esa situación, y aquí sin mérito mío Dios quiere relacionarse conmigo en esa forma.

¡Gracias Señor por el Bautismo y nuestro encuentro!


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