Posted by: bishopgonzalez | November 4, 2010

Dios no es Dios de muertos, sino de vivos

Dios no es Dios de muertos, sino de vivos

MONS. FRANCISCO GONZALEZ, SF
Obispo Auxiliar de Washington

2 Mac 7,1-2.9-14
Sal 16
2 Tes 2,15-3,5
Lc 20,27-38

Estamos en el mes de noviembre cuando celebramos la fiesta de Todos los Santos. Esa gran muchedumbre que está con el Dios de la vida, con el Jesús de la salvación, con el Espíritu Santo, producto del amor. También hemos recordado todos los difuntos, y lo hemos hecho en formas distintas, en muchos casos de acuerdo con las tradiciones culturales de los diferentes países y pueblos. En uno de los múltiples programas de televisión donde nos mostraban los cementerios y la gente que a ellos acudía, los reporteros trataban de hacer preguntas a los presentes. Una de las personas respondió que venía a traer flores, la verdad que eran preciosas, a los seres queridos al mismo tiempo que a pasar un rato ante su tumba y contarles algunas cosas de la familia.

Posiblemente algunos pensarán que eso es algo ridículo, pero no lo es, principalmente para nosotros gente de fe, pues creemos en la resurrección, creemos en la vida sin fin. Todos esos millones y millones que han visitado las tumbas de sus antepasados mostraban una cosa en común: la creencia en que todos esos seres queridos siguen viviendo. ¿Cómo? ¿Dónde están? No sabría decirlo, pero me encanta ese versículo del salmo para las misas de difuntos: están en las manos de Dios.

En la sala de tortura donde siete hermanos son sacrificados porque no han querido obedecer los mandatos del rey Antíoco, ellos y su madre proclaman que hay otra vida, y que por esa vida están dispuestos a perder la que ahora tienen. El cuarto muere con las palabras en la boca: Los que mueren a manos de los hombres tienen la dicha de poder esperar en la resurrección.

Este relato que encontramos en la primera lectura, es una especie de introducción al martirologio donde se mencionan tantos y tantos mujeres, hombres y niños que han muerte a través de la historia en condiciones parecidas y con la misma actitud y fe en la resurrección.

El evangelio nos presenta una de las muchas ocasiones de Jesús en sus últimos días donde se enfrenta a quienes vienen con preguntas para hacerle caer. En este caso son los saduceos, un grupo que no cree en la resurrección y por eso centran todo en esta vida, por lo que para que la memoria de ellos permanezca cuidan la propia imagen, el poder y la fama, incluidos numerosos hijos.

Le presentan a Jesús un caso hipotético basado en la ley del levirato: Había siete hermanos. El primero se casó y murió sin hijos. El segundo, el tercero, todos se fueron casando con la misma mujer al morir sin tener hijos. Y le preguntan a Jesús: En la resurrección, ¿de quién de ellos será esposa?

La respuesta de Jesús es clara. Por la resurrección pasamos a una vida nueva, donde no hay matrimonio, eso es algo de esta vida. En segundo lugar Jesús recurre al libro del Éxodo 3,6, donde Moisés, muy admirado por los saduceos, hace una indicación sobre la resurrección al hablar de Dios, que es el Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

José Antonio Pagola, en su reflexión sobre este pasaje evangélico dice muy acertadamente: “Según Jesús, la unión de Dios con sus hijos no puede ser destruida por la muerte. Su amor es más fuerte que nuestra extinción biológica. Por eso con fe humilde nos atrevemos a invocarlo Dios mío, en Tí confío. No quede yo defraudado”.

La liturgia de este domingo 32 del tiempo ordinario es una invitación a reflexionar sobre la vida, para que seamos pueblo del Dios de los vivos, para que sepamos orar y trabajar para que en esta vida haya pronto una explosión de justicia, entendimiento, perdón, reconciliación, solidaridad, y reconocimiento de una fraternidad universal para que nos demos cuenta de que somos hermanos, y como tales, nos ayudamos unos a otros para cooperar en la misión de Cristo que vino para que tuviéramos vida, vida en abundancia aquí en este mundo que Dios creó y en el venidero, que Jesús el Salvador conquistó para nosotros.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: