Posted by: bishopgonzalez | October 14, 2010

La oración es el oxígeno del alma

La oración es el oxígeno del alma

MONS. FRANCISCO GONZALEZ, SF
Obispo Auxiliar de Washington

Ex 17,8-13
Sal 120
2 Tim 3,14-4,2
Lc 18, 1-8

He comenzado a escribir esta reflexión en unos momentos críticos, al mismo tiempo que inolvidables: El rescatista Manuel González ingresa en la capsula que lo bajaría al fondo de la mina San José donde 33 mineros han pasado 70 días encerrados bajo toneladas y toneladas de tierra. En el momento que Manuel, los amigos le llaman Manola, desaparecía de la superficie, el presidente del país hacía la señal de la cruz. Unos momentos más tarde y mientras daba las gracias a diferentes personas por su trabajo en hacer posible este rescate, decía el mismo presidente, algo como reconociendo que la gran fuerza estaba en lo alto, y tanto él como las dos o tres personas que le acompañaban, miraron hacia el cielo.

Ha pasado 17 minutos y Manolo ha llegado al fondo ante los aplausos de los amigos tanto dentro como fuera de la mina. No creo equivocarme al decir que miles, seguramente millones de personas han encomendado a Dios esta acción, como Moisés hizo al orar por la victoria de los israelitas en contra de sus enemigos los amalecitas. El deslizamiento de tierras, el agua, el estado de ánimo de los mineros, esos 700 metros de roca en plena oscuridad, todo ello enemigos de esta resurrección, y por eso juntos la técnica y la oración, esperamos en Dios que todo sea un éxito. En estos momentos el primer minero ha subido a la cápsula que lo llevará a su familia, a sus amigos, a una nueva vida. Florencio Ávalos está camino de ese encuentro extraordinario.

El evangelio de este XXIX domingo del tiempo ordinario nos habla de la oración: “En aquel tiempo, para mostrarles la necesidad de orar siempre sin desanimarse, Jesús les contó esta parábola.

En aquellos tiempos, como en muchos otros de la historia aquellos que están investidos de autoridad o poder, lo ejercen de una forma que no merecen representar la autoridad verdadera, la que se preocupa por el bien común, y no la propia gloria y beneficio. También el que más sufre es el pobre, la viuda que no tiene a nadie que la proteja, el inmigrante que se le percibe como extraño.

En este caso hay un juez que “no teme a Dios ni respeta a nadie”. Ante él se presenta una viuda exigiendo que se le haga justicia. Posiblemente no llevó con ella un abogado de alguna firma prestigiosa, ni siquiera uno asignado por la autoridad, pero sí llevó su caso con dignidad y persistencia, sabiendo que la verdad estaba de su parte. Insistió y volvió a insistir. Posiblemente seguía al juez a todo lugar donde él iba, y esta insistencia y persistencia hizo que el juez, a quien no le importaba ni Dios ni los hombres, pues posiblemente su cargo era vitalicio, pero que quería disfrutar de tranquilidad y por deshacerse de la vieja impertinente le hace justicia.

Jesús concluye la parábola haciendo una pregunta/reflexión para beneficio de los oyentes: Si el juez inicuo sabe hacer justicia por razones egoístas, ¿cuanto más Dios que es bueno y justo hará lo mismo?

La oración es ese lazo que nos pone en contacto con Dios, es el oxígeno del alma, como decía Pío XII, es el alma de toda vida de fe, de la vida cristiana. Oramos porque Jesús es una persona orante, que pasa noches enteras en oración, en comunión con su Padre.

Debemos orar constantemente, en otras palabras, estamos llamados a ser personas, gente, pueblo de oración, lo cual no es cuestión de estar todo el tiempo murmurando palabras, sino viviendo al estilo de Cristo, en unión con él, motivados por él y comprometidos con él. Nuestra oración no debe tener límites en cuanto por quien oremos, haciéndolo siempre en un espíritu de confianza en el Señor y en agradecimiento por su bondad, quien hace caer la lluvia y salir el sol sin distinción de personas.

Ya llegó la cápsula al refugio por segunda vez. Dios quiera que todos esos mineros y socorristas pronto estén todos en la superficie junto a sus familias y amigos. Te lo pedimos por Jesucristo y su Santísima Madre, la Virgen del Carmen.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: