Posted by: bishopgonzalez | May 6, 2010

‘Obras son amores y no buenas razones’

‘Obras son amores y no buenas razones’

MONS. FRANCISCO GONZALEZ, SF
Obispo Auxiliar de Washington

Hch 15,1-2. 22-29
Sal 66,2-3.5.6y8
Apol.21,10-14.22-23
Jn 14,23-29

El capítulo catorce sigue siendo un capítulo de despedida, al mismo tiempo que les habla de una nueva presencia, la presencia del amor. Se suele decir que “obras son amores y no buenas razones”.

Jesús recuerda a los discípulos que si verdaderamente le aman pondrán en obra su mensaje. Son las obras que ellos hagan lo que hará la gran diferencia. Si ponen en práctica su doctrina/mensaje es señal que le aman, si sus obras no se ajustan al mensaje, entonces no le aman. ¿Qué consecuencia tendrá para ellos si aman al Señor? La presencia continua de él y el Padre en el corazón/persona del discípulo.

Esta es una nueva forma de presencia. Antes Dios estaba presente en el Templo, o allá en los cielos, sin embargo, después de la Resurrección del Señor, y aún cuando haya subido al Padre y parezca que se ha marchado, seguirá estando con ellos, incluso personalmente, a causa del amor que unirá a cada discípulo, a todo y cada creyente con el Señor, con el Padre.

Su despedida es inminente y necesaria, pues sólo después de que él se haya ido, el Padre les enviará el abogado, el Espíritu Santo con la doble misión de mantener la presencia de Jesús a través de la enseñanza y el recuerdo de todo lo que el mismo Señor les ha dicho y enseñado, con la consecuencia de que serán transformados, como lo vemos en la celebración de Pentecostés cuando los apóstoles pasan de la incertidumbre a la seguridad, del miedo a la valentía.

En esta despedida, y toda despedida de un ser querido es dolorosa, Jesús trata de consolarles pues les deja como testamento “la Paz”, y no una cualquiera, sino la suya, la que produce gozo, la que da serenidad, la que disipa la agitación del espíritu y el miedo.

Jesús vuelve a la cuestión del amor. Aunque es verdad, parece decirles, que cuesta dejar irse a la persona amada. Cuando verdaderamente se ama tenemos que respetar esa decisión para que pueda cumplir con su vocación, con su misión, con su destino.

Cuántas de nuestras familias han tenido que pasar por decisiones semejantes. Madres y padres, esposos y esposas han abrazado con dolor y tristeza al ser querido que abandona el pueblo para ir a estudiar fuera, o a trabajar para poderse desarrollar como persona. Impedírselo sería atrofiar su desarrollo, y aunque duela ese último abrazo y beso, se les deja ir con la bendición de uno y con la esperanza de que todo sea para bien, lo cual es motivo de alegría.

Algo parecido les está diciendo Jesús, además que les promete que volverá, como señalaba anteriormente iba, a prepararles un lugar entre las muchas habitaciones que hay en la casa del Padre.

Volviendo al tema de la Resurrección, de la nueva vida, de la nueva forma de relacionarnos con el Señor, sería muy apropiado hacer examen de conciencia y ver en qué forma aceptamos y cumplimos con el mensaje del Señor, cuáles son las obras y formas de cómo mostramos su amor por él y por el hermano.

Los periódicos y las noticias continúan hablando de divisiones en la Iglesia, y entre criticismos y alabanzas los días pasan, y cada uno va haciendo más profunda su trinchera desde la cual seguirá acosando a los otros como a enemigos. Volvamos a esa noche de Jesús en la que se despide de los suyos, cómo latiría su corazón ante su sufrimiento inmediato, pero también el que vería, sin duda alguna, en el futuro lejano.

Tanto su vida oculta como su vida pública consagrada a hacer el bien de palabra y obra, a dar ejemplos hasta entonces ni vistos ni pensados, y entregar su vida por todos. Sin embargo no todos lo aceptan, y de los que lo aceptan no todos perseveran. Ni ante esa realidad se desanimó, ni cambió de rumbo para llegar a la derecha del Padre, pasando eso sí por el madero de la cruz, el olvido de unos, el rechazo de otros, pero también el amor de muchos que le han dicho que sí en todo y para todo, y que siguen gozando de su nueva presencia, pues han aceptado con amor su mensaje de salvación.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: