Posted by: bishopgonzalez | January 2, 2010

Celebramos la fiesta de la Epifanía del Señor

Celebramos la fiesta de la Epifanía del Señor

MONS. FRANCISCO GONZALEZ, SF
Obispo Auxiliar de Washington

Is 60,1-6
Sal 71
Ef 3,2-3.5-6
Mt 2,1-12
Hoy celebramos la fiesta de la Epifanía del Señor, podríamos llamarla también el día del universalismo. En poco tiempo hemos recordado el nacimiento del Señor, hemos honrado a la Sagrada Familia, hemos venerado de forma solemne a Santa María, Madre de Dios y hoy lo que en muchos países conocemos como los Reyes Magos.

En la primera lectura, tomada esta vez del profeta Isaías, hay algo que podríamos denominar como un himno a la unidad de todos los pueblos. En Jerusalén está la luz y hacia allí camina un gran gentío. Esta multitud de gente está compuesta y representa a toda la humanidad: los hijos e hijas de Israel que vienen de lejos (exilio) y todos los demás (Madián, Efá y Sabá) trayendo las riquezas del mar y los tesoros de las naciones.

Todo esto lo traen porque reconocen la supremacía de Dios y vienen a presentarle lo que ellos poseen y lo hacen en un espíritu de homenaje.

Pasando a la lectura evangélica nos encontramos con la narración de Mateo sobre el viaje de unos magos/reyes/sabios que proceden de oriente y llegan a Jerusalén con un relato/pregunta que perturba tanto al rey Herodes como a todo el pueblo: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo”.

La Noche de Navidad recordábamos cómo el ángel se acercó al grupo de pastores que cuidaban sus rebaños en las afueras de Belén y les anunció el gran acontecimiento: “…os anuncio una gran alegría, que lo será también para todo el pueblo. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Salvador”. Y esos pastores sin hacer pregunta alguna o pedir explicaciones se encaminaron hacia el lugar señalado por el ángel. Esa fue la manifestación primera del Niño Dios a los suyos.

Hoy vemos a quienes representando el resto del mundo acercarse a la casa donde estaba el bebé Jesús, junto a María y José. Le adoran y presentan los regalos que le traen y estos hombres sabios y sencillos, reconocen en el Niño lo extraordinario del mismo: una criaturita que es todopoderosa en su realeza (oro); reconocen en él a un ser humano que va a sufrir (mirra), al mismo tiempo que ellos perciben su divinidad, así han interpretado el mensaje de la estrella que les ha guiado (incienso).

Los pastores estaban cerca del lugar, pero estos hombres vinieron de muy lejos, sin saber exactamente a dónde iban, y con el agravante de estar expuestos a cualquier atropello por personas que nada bueno hacen. Ellos vieron una señal en los cielos, algo que les llamó la atención y que hurgando en sus mentes les forzó a compartir sus conocimientos, al mismo tiempo que tocaba el corazón de ellos, y llegaron a la conclusión que la  estrella no sólo anunciaba el nacimiento de un rey, sino que algo de lo divino era parte del acontecimiento.

¿Qué encontramos en estos hombres? Deseo de encontrar la verdad, decisión de interpretar el signo, fe en el posible mensaje, y aunque reconociendo sus propias dudas y temores ante semejante viaje, la generosidad de ponerse en camino, incluso llevando unos presentes, unos regalos para no llegar a la presencia de ese rey con las manos vacías.

¿Qué lección encuentro yo ante este relato del evangelio de Mateo? No seré yo quien sugiera al lector sus conclusiones personales, sin embargo el hecho nos habla de fe, de discernimiento, de valentía, de compañerismo, de universalidad, de ansiedad y de alegría, de prudencia, de atención a los signos de los tiempos y de la vida, del miedo a la verdad, de la ilusión de hacer algo en la vida, de generosidad, de humildad y sencillez, y por encima de todo este relato nos habla de Dios profundamente interesado en la humanidad, en nuestra historia hasta el punto de convertirse en uno de nosotros y elevarnos a la categoría de hijos suyos.

Ojalá busquemos siempre a Dios y sepamos dejarnos ser sorprendidos cuando lo encontramos incluso en los lugares y personas que no son de nuestro agrado.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: